Todo es posible en San Francisco. Y si la decoración ha sido encargada por Chip Conley, el rey de los hoteles cool de este lado de la costa, las posibilidades de que pase algo muy, muy, creativo, se multiplican.
Paredes blancas, minimalismo divertido y lleno de color, grandes espacios luminosos y vibrantes de energía, y una decoración que tiene mucho de ecléctico y personal y poco o nada de convencional. Se llama Good Hotel, tan simple y tan complejo al mismo tiempo, y es un ejemplo de interiores modernos, despejados y coloreados con pulso firme y mucho gusto.

La imaginación, al poder
Nunca el lobby o recibidor de un hotel dijo tanto de sus huéspedes en tan poco espacio. Una popular máquina de fotomatón y una pared forrada de corcho son los dos elementos alrededor de los cuales se ha diseñado una de las estancias más personales del mundo. Los huéspedes se sientan tras la cortina y sus fotos ocupan un lugar preferente y decorativo, dando la bienvenida a los nuevos viajeros.

El hall de Good Hotel es un ejemplo de creatividad a buen precio.
Un relajante espacio para el trabajo
Nunca una pared de apenas unos centímetros de profundidad dio tanto de sí. El mueble de obra, blanco, pero con alegres concesiones en colores ácidos, alberga dos puestos de trabajo de última generación frente a dos taburetes altos amarillos, perfectos para este espacio. Al fondo, pared azul cielo y un cuadro de colores vibrantes para ejercitar la imaginación.

Zona de trabajo llena de color, diseñada para ser confortable y funcional.
La belleza de lo no convencional
Los cuartos de baño de este establecimiento se han diseñado apostando por elementos sorprendentemente bellos, como este lavabo tan personal, pero inspirados en piezas clásicas de porcelana. El blanco lo cubre todo: paredes, suelos y sanitarios, y la nota de color para huir de la frialdad la pone el pequeño macetero amarillo.

Lavabo de aire futurista, pero inspirado en los materiales de siempre.
El salón circular
Realmente el espacio es un cuadrado casi perfecto, pero los decoradores de este ambiente han decidido cambiarle la forma con la ayuda de un personal sofá modular. Se trata de un elemento decorativo único, con el que podemos crear multitud de composiciones diferentes. El azul es el color predominante, tanto en paredes como en tapicería, consiguiendo un tono relajante y acogedor.

El gran sofá modular en diferentes tonos de azules protagoniza este espacio de tertulia.
¿Dormitorios ecológicos y urbanitas?
Los dormitorios se han concebido como zona de descanso, pero también de trabajo y esparcimiento. De ahí que encontremos un pequeño ordenador en una consola de pared, junto a un taburete amarillo. La moqueta verde y la cama de madera, la colcha y el cojín redondo, dan a esta estancia un aire natural y ecológico, que contrasta con las paredes grises y el cuadro de San Francisco.

Mezcla de estilos materiales y colores que, pese a su dificultad, resulta muy acertada.

Las camas se han inspirado en las cabañas de montaña americanas.
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,minimalismo
,salones
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COMENTARIOS (1 )
Es iincreíble, destaca por su originaidad y su gran sencillez a la vez!